Huertos que enseñan paciencia
Una semilla no obedece calendarios corporativos. Pide cuidado constante, riego moderado y tolerancia al error. Entre almácigos, aprendes a corregir sin castigo, a leer hojas y sombras, y a celebrar brotes diminutos. Ese ritmo contagia otros proyectos: lanzas prototipos pequeños, recibes retroalimentación temprana, y te atreves a iterar. Documenta tu proceso y compártelo; otra persona quizá necesite justo esa verdad imperfecta.